Shu-Xiu (束脩 pago por el aprendizaje)

Jen-Cheng Chen


 Shu-Xiu (束脩) en su siginificado original es el pago de diez trozo de carne ahumados al maestro. Del por qué de esta denominación, se desconoce, pero éste fue el pago impuesto por el modelo de maestro chino, Confucio.

Luego, Shu-Xiu fue utilizado en general para el pago que se hace al maestro por el aprendizaje de algo (técnicas, artes, conocimientos, etc.), y no necesariamente era dinero. En la antigüedad se podía pagar también con arroz, carne, pan, florero, canasta y otras cosas que el alumno elaboraba o producía y que el maestro lo aceptara.

Hoy en día, me he encontrado frecuentemente con personas que piensan que la enseñanza del KungFu tiene que ser gratis, porque hay un montón que lo hacen sin cobrar en las plazas, porque hablar de dinero es vulgar y no va con la elegancia del TaiJi (no te rías, me lo dijo muy en serio), porque el conocimiento pertenece al pueblo, porque hay que popularizar, porque en las películas los maestros jamás cobran, etc.

Un maestro de kungfu dijo una vez:
«Confucio no hizo distinciones y enseñó a toda clase de personas, pero exigió el pago por sus enseñanzas para que los alumnos muestren la decisión y respeto por el aprendizaje. ¿Qué actitud se puede esperar de una persona que quiere aprender gratis? Una persona que le gusta aprovechar, pensará que el KungFu es fácil de obtener y no necesita pagar por él. Quien ve el dinero más importante que el KungFu, no lo respetará y nunca podrá aprenderlo bien. Prefiero no tener alumnos así porque sólo desperdiciarían mi KungFu. ¿Quieren aprender gratis? Hay cualquier cantidad en los parques y plazas, vayan para allá. Yo prefiero que se pierda lo que sé en vez de transmitirlo a cualquiera».

El entorno ha cambiado mucho en los últimos cien años y se ha vuelto muy defavorable para el desrrollo del KungFu. Para que el wushu pueda seguir transmitiendo, los profesores y maestros tienen que poder vivir del KungFu. Si uno tiene que trabajar para mantenerse, ¿cuándo tiene tiempo de investigar y perfeccionar las técnicas? Todos sabemos lo difícil que es ir a entrenar después de volver de un día de trabajo cansador.

De mi propia experiencia. Cuando establecí mi propia escuela y empecé a enseñar, puse un pago simbólico para poder promover el KungFu, y hasta tuve dos alumnos gratis considerando su situación económica. Los alumnos, aunque con muchas ganas de aprender, faltaban o llegaban tarde con mucha frecuencia. Hasta que me cansé, también motivado por mi maestro Adam Hsu (me dijo: ¿estás cobrando esto? Es muy bajo, tienes que cobrar más), decidí aumentar la cuota.

Las cosas cambiaron. Los alumnos casi no faltan, porque ahora les «duele» más el no venir.

La principal razón de cobrar por enseñar no está simplemente en el dinero, sino que está en la actitud y decisión del alumno, ¿cuánto cree que valen los conocimientos que se le está transmitiendo? Si una persona regatea como en el mercado el precio de la cuota, o no la abona en tiempo (a menos que realmente tenga dificultad y hable con el maestro de antemano), ¿se puede esperar que esta persona sea disciplinada y practique bien el KungFu?

Yo creo que nada es gratis en este mundo. Si un maestro ha pagado, con dinero y enorme esfuerzo para obtener todos sus conocimientos y técnicas, ¿por qué uno debe esperar que se le transmita todo sin cobrar?

Mi maestro Adam Hsu dijo: «Aunque me gane la lotería y tenga un montón de dinero, seguiré cobrando por mis enseñanzas».

¿Acaso un profesor no cobra por enseñar piano, inglés, pintura u otros conocimientos? Hasta Einstein cobró (caramelos) por enseñarle matemática a la niña vecina. La cuestión no está el valor, sino que está en el hecho de dar para obtener. Si uno no puede económicamente y realmente desea aprender, puede hablar con su maestro y pagar con algún esfuerzo (trabajo).


Rev.1 2010-12-26 JC

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