El recorrido

Jen-Cheng Chen


Nací en el año 1972 en Kaohsiung, una ciudad al suroeste de Taiwan. A los nueve años, mis padres decidieron inmigrar a Argentina, donde nos establecimos en Posadas, ciudad capital de Misiones, una provincia al noreste de este país.

Desde chico, siempre me gustó el arte marcial chino, gran parte influenciado, como muchos, por las novelas y películas de kung-fu.

Pero en Posadas, no había posibilidad de aprender kung-fu en aquél entonces, sólo había escuelas de tae-kwond-do, de karate o de judo. No eran lo que busacaba.

Adolescencia

A los dieciséis años, tuve la oportunidad de empezar mi tan anhelado entrenamiento de wushu, con un profesor argentino cuyo nombre me indigno con sólo pensarlo.

Al principio practicaba muy duro, teniendo la esperanza de que el profesor se daba cuenta de mi esfuerzo y me tome como discípulo (obviamente estaba totalmente envenenado por las películas y las novelas). No tardé mucho en llevarme una gran frustración, no sólo enseñaba cualquier cosa, sino que nos pedía cosas como vender empanadas con la excusa de recaudar fondos. También vendía ropas de práctica hechas por la esposa y una de las prendas que compré, me la debe hasta el día de hoy. Así que tomé la sabia desición de dejarlo.

Entrenamiento

A los 19 años, fui a Buenos Aires, Capital de Argentina para estudios universitarios. Entré a la Universidad de Belgrano en la carrera de Licensiatura en Sistemas.

 Mi pasión era por el TaiJi / TaiChi, especialmente por el estilo Chen. Tal vez por sus movimientos elegantes, tal vez porque es un “wushu interno” o tal vez porque mi apellido es Chen. No lo sé. En cuanto a armas, mi favorita era la espada.

En Buenos Aires había más elecciones en cuanto a maestros y estilos. Empecé a ir a lo de un maestro en Once (realmente no me acuerdo el nombre) para practicar la espada de tai-ji estilo Yang y estaba planeado que empezaría el tai-ji quan después. A los tres meses, cuando terminé la forma, dejé de ir porque no hacía otra cosa que aprender movimientos y no era lo que buscaba.

A los 21 años, me enteré que había un maestro que enseñaba en una iglesia taiwanesa. Es cuando empecé con el maestro Qian Lan-Gen y es cuando realmente empecé el contacto con el wushu chino.

Absorbía los conocimientos y los movimientos como esponja al agua, me sentía cómodo y practicaba duro. Ahí conocí uno de mis mejores amigos Sun Yung-Pin. con él nos quedábamos después de clase y no nos ibamos a casa si no estábamos con todo el cuerpo dolorido. Fue, también, en este período en donde se abrió mi paisaje practicando diferente ramas como mantis borracho, luo-han, shaolin, sable, espada, lanza, palo, etc. Y fue cuando preparé para mi cuerpo las condiciones básicas para el entrenamiento.

Búsqueda

Después de un tiempo de práctica, me empezaron a surgir muchas dudas sobre lo que estaba haciendo y al no haber combates, no podía comprobar si lo que practicaba funcionaba. Entonces empecé a buscar alguien que me pueda responder a todas las dudas que tenía. En esta etapa, practiqué con varios maestros famosos, cabe destacar los siguientes:

Tang You-Qiang (fallecido): Es el primer contacto que tuve con el wushu tradicional. Con él aprendí wu-xing-quan (五行拳) de Xing-Yi (形意). Practicabamos y entrenabamos, junto a Sun Yung-Pin, con el método tradicional.

Hu Jian-Qiang: Excelente maestro del wushu moderno, fue campeón nacional completo de China. Entrené con él hasta que se mudó a U.S.A.

Pero nadie me podía responder todas las dudas que tenía, algunos no lo sabían y otros no lo querían transmitir.

Descubrimiento

Regresé a Taiwan en junio del año 2002. Una pequeña parte se debió a razones personales y en gran parte era de poder encontrar un maestro que me pueda guiar.

La búsqueda era difícil, porque habían muchos maestros y de ellos escuchaba comentarios buenos y comentarios malos. No podía decidir con quién practicar. Hasta que un día fui a una librería y leí un libro de Adam Hsu.

¡Era lo que estaba buscando! Todas las palabras del libro me tocaban el corazón y me despejaban las dudas. Y lo mejor de todo, enseñaba taiji estilo Chen.

Comencé el entrenamiento con el maestro Adam Hsu y aprendí con él Chang-Quan Islámico, Taiji Quan estilo Chen, Chang-Quan Flor de Ciruelo, Taizu Chang-Quan, Baji, Pigua, Espada, Lanza Grande, etc.

En el año 2004, como alumno avanzado, participé del programa de entrenamiento de instructores y empecé a enseñar alumnos de nivel básico de la escuela. En el mismo año, Trabajé junto al maestro como instructor del grupo de danza “Cloud Gate”.

A mediado del 2004, el maestro empezó un proyecto con las escuelas “Cloud Gate” para abrir clases de kungfu para chicos de 10 a 18 años. De la escuela del maestro, entramos ocho alumnos como candidatos a profesores para recibir capacitación especial. Esta capacitación no sólo contaba con las clases particulares del maestro, sino que incluía otras clases como psicología infantil, manejo de aula, manejo de tiempo, salud de los niños, etc.

Al fin de ese mismo año, la administración de escuela “Cloud Gate” me notificó que yo era uno de los dos profesores elegidos para el proyecto de wushu infantil. Pero lo tuve que rechazar porque tenía que volver a Argentina para renovar el pasaporte.

Volví a Taiwán en julio del 2005 y seguí mi entrenamiento, Esta vez más enfocado en la profundidad que en la diversidad.

En julio del 2007, expresé al maestro Hsu el deseo de volver a Argentina y tomar a la enseñanza de kungfu como mi trabajo. El maestro consideró necesario darme soporte y entrenamiento especial.

Debido a razones personales, seguí quedando en Taiwán y fundé en marzo de 2008, con la aprobación y ayuda de mi maestro, mi propia escuela, KengWu (耕武).

Futuro

     Considero que hay cuatro tareas urgentes para hacer:

Difundir
     Mediante la difusión masiva (charlas, demostraciones, seminarios, clases, libros, videos, etc.), dar a la gente el conocimiento sobre wushu tradicional. No es la intención volver practicantes a todos, sino dar conocimientos para que puedan distinguir, evaluar y disfrutar del verdadero wushu tradicional.

Capacitar
     Formar instructores calificados para la transmisión de conocimientos y técnicas. No necesariamentes buenos técnicos marciales, sino que puedan ser buenos maestros en la enseñanza.

Preservar
     Mantener la pureza del wushu tradicional. Es un trabajo difícil, por el tipo de entrenamiento, por la filosofía que lleva y por la falta de un entorno favorable. El wushu tradicional está decayendo y lo único que podemos hacer es tratar prolongar esa agonía.

Inovar
     En el día de hoy, ya no tenemos tiempo para practicar como en la antigüedad, los métodos de enseñanza y de práctica tienen que ser modernizados para que sean más eficientes y poder adaptar a la forma de vida actual. Es importante tener en cuenta que «modernización» es diferente a » occidentación». El wushu lleva en el fondo toda la filosofía de la cultura china, occidentalizar solamente hará desaparecer su esencia.

Aclaración

     En esta autobiografía es inevitable citar las relaciones con otras personas. Algunas de las cuales han ganado mi respeto y otras no tanto. Para evitar atacar a las personas, he ocultado algunos nombres. Todas las opiniones son desde mi punto de vista y salen de la interacción que tuve con las personas mencionadas.

     Es muy importante destacar que hubieron excelentes maestros y excelentes estilos que los he dejado porque no van con mi personalidad, o no he podido adecuarme a ellos.


Rev.2 2009-06-19 JC
Rev.1 2008-09-29 JC

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