Rompiendo el mito del KungFu

Jen-Cheng Chen


Saltar alto y caminar por el aire, quebrar una columna con una patada, dar un golpe que destroza una pared, luchar una sola persona contra otras treinta y salir ilesa, arrodillarse durante tres días para que un Maestro le tome como discípulo y luego de practicar un año, convertirse en el mejor guerrero del mundo, hacer lo imposible para aprender una técnica súper poderosa y volverse invencible; etc., etc.

     Son imágenes o historias que vemos frecuentemente en películas o series de televisión. Así es, son sólo parte de un mundo imaginario, y nada más que eso. El cine ha contribuido para promocionar y llevar el arte marcial chino al mundo entero, pero también ha otorgado fantasías, distorsiones y falsas expectativas a los numerosos practicantes de Wushu.


     Podemos ver infinidades de amantes de Wushu esforzándose y sudándose todos los días, entrenando en uno o varios de los cuantiosos estilos, esperando que algún día logren llegar a ser un gran artista marcial…, como en el cine.

     En la antigüedad, el arte marcial era lo más realista que existe, porque se dependía de él para protegerse a sí mismo, a la familia, al pueblo y hasta al país. Una pequeña distorsión o una falsa expectativa durante el entrenamiento, podía costar la vida misma durante una lucha. Pero desde que, doscientos años atrás, el arma de fuego rompió con su utilidad, el Wushu se ha transformado en algo cada vez más «poderoso», cada vez más místico y cada vez más inalcanzable.

     Me sorprende que hoy en día, haya tantas personas que creen en cosas irreales, absurdas y hasta totalmente ilógicas. Me gustaría contar algunas verdades aquí, les pueden gustar o no, pero es la realidad.

Artistas Marciales

     Lamentablemente no existen hoy los artistas marciales, sólo puede llegar a haber buenos técnicos marciales. Las condiciones de la actualidad no son aptas para el desarrollo del arte marcial. El Wushu ha pasado de ser una técnica para matar a una herramienta para mejorar la salud.

     Los practicantes de ahora, ya no tienen oportunidad de combatir y luchar por sus vidas (cabe aclarar que las luchas con protectores y reglas no son combate, a los sumo son simulacro o deporte), ya no pueden experimentar y obtener experiencias enfrentándose a la muerte, lo que conlleva la pérdida de muchísimos detalles de las técnicas marciales reales.

     Vamos a un ejemplo. Si Juan realiza con perfección las técnicas del fútbol, domina muy bien la pelota, tiene resistencia y fuerza física y además tiene velocidad; pero nunca jugó un sólo partido de fútbol, lo único que hace es entrenar las técnicas. ¿Podemos decir entonces que Juan es un futbolista? Claro que no. Porque aunque domina muy bien todas las técnicas necesarias, le faltarán los conocimientos empíricos que sólo en medio de un partido puede adquirir; tales como juzgar a quien pasar la pelota cuando está rodeado, posicionarse en el lugar correcto, mantener el dominio de la pelota en medio de empujones y bloqueos, etc.

     Volviendo al Wushu, vemos que no es posible contar con medios para adquirir experiencias, lo único que se puede hacer, por ahora, son los «simulacros»; utilizando protectores y reglamentos para disminuir los riesgos al mínimo, y también evitar la aplicación de técnicas peligrosas.

     Por lo tanto, podemos llegar a ser buenos técnicos marciales, entrenando las técnicas necesarias, conocer con plenitud sus aplicaciones, desarrollar todo lo necesario para conocer a fondo nuestro cuerpo, pero siempre nos faltará algo para llegar a ser un verdadero artista marcial: Luchar por nuestra vida.

     Vamos a otros ejemplos. Partiendo de la base de que sé y domino a la perfección las técnicas de un estilo. Sé cómo se utilizan las técnicas, pero lo que nunca voy a saber es: cuál es la diferencia de fuerza que debo aplicar entre causarle desmayo o la muerte al enemigo; qué tan fuerte tengo que golpear y en qué lugar para inutilizar al enemigo sin causarle gran daño; cómo reacciono si en la aplicación de una técnica, el enemigo se escurre y genera un desvío, etc.

     Por lo tanto, a partir de la generación anterior (para dar una idea, nacidos después de 1930, por poner una fecha) a la nuestra, ya dejaron de necesitar el Wushu para defenderse. Así, podemos contar con grandes técnicos marciales y grandes Maestros, pero no podemos tener un gran artista marcial.

     La consecuencia es la pérdida de muchísimas esencias de las técnicas, pero es un proceso inevitable. Lo que podemos hacer es preservar lo máximo las características de las técnicas y sus conocimientos para pasarlas a las próximas generaciones.

Maestros

     Adam Hsu dijo una vez: «Mi Maestro Liu Yun-Qiao es el mejor artista marcial, pero es el peor Maestro». Ser un excelente artista marcial no significa que se sea un gran Maestro.

     Para ser un buen Maestro se requieren muchas cualidades aparte de dominar las técnicas marciales; tales como método de enseñanza, incentivar, adecuar las técnicas según la capacidad del alumno, dar una explicación entendible, creación de conceptos nuevos basados en la experiencia propia, etc.

     La sociedad actual no está preparada para practicar artes marciales. No tenemos tiempo como antes, de poder practicar ocho horas diarias, ni tampoco tenemos un entorno para experimentar empíricamente las técnicas; por lo que es necesaria la transmisión de conocimientos en una forma más eficiente y efectiva que antes. Para esto, es necesaria la preparación de gente con capacidad de enseñar.

     Es triste ver a muchas personas que pasan mucho tiempo persiguiendo detrás de un «gran Maestro» (que en realidad es sólo un gran técnico marcial) y olvidan que a su lado hay un buen Maestro o quizás un buen instructor que les puede ayudar muchísimo más. Después de todo, el Maestro de física de Einstein tampoco es alguien conocido, ¿no?

KungFu externo / KungFu interno

     Hablan mucho de los estilos externos (como Shaolin, Mantis, Baji, Pigua, etc.) y de los estilos internos (solamente tres aceptados: Taiji, Xingyi y Bagua). La mayoría de las personas quieren pertenecer a lo interno (y aseguran que el estilo que practica es interno) por que es mejor, porque usa la fuerza del contrincante, porque es más suave, porque circula la energía, etc.

     Es cierto que lo interno es mejor, pero no en la forma en que la mayoría piensa.

     En China, cuando se habla de que una persona es “puerta adentro” (interior), significa que es un experto. A su vez, cuando se dice que es “puerta afuera” (exterior), significa que no sabe nada del tema. Por lo tanto si decimos, en chino, que eres un “puerta adentro” de la cocina, te estamos diciendo que eres un experto en la cocina.

     Ahora bien. La división en el Kungfu) acerca de interno o externo, no se refiere a los estilos, sino al nivel de cada practicante.

     Al comenzar la práctica de Kungfu, siempre empezamos por lo externo, aprendiendo movimientos, formas, y técnicas. Después de un período de práctica, cuando los movimientos aprendidos ya son naturales, se empieza a sentir y a practicar la parte interna, como la energía, la potencia y la capacidad de sentir al enemigo. Esta división de lo externo y de lo interno no es muy clara, entre ellos existe una zona gris.

     La confusión a que la división de Kungfu externo e interno se refiere a los estilos surgió gracias a muchos escritores famosos, a quienes les gusta el Wushu, pero no se dignaron a practicarlo, o practicarlo seriamente, por lo que empezaron a hablar y a escribir sin fundamento, basándose solamente en sus impresiones e imaginaciones.

     ¿Acaso practicar TaiJi no necesita de la fuerza física? ¿Acaso en el estilo Shaolin no circula la energía? ¿Acaso practicando Bagua no sudan y cansan? ¿Acaso en Baji no se usa la fuerza del contrincante?

Estilos y formas

     La mayoría de las personas piensan que las formas es igual al estilo, cuando aprenden las formas de un estilo significa que aprendieron el estilo. Vamos al ejemplo del Taiji estilo Chen que cuenta con solamente dos formas: Laojia (estructura antigua) y Paochui (puño de cañón). La gente cree que cuando aprenden las dos formas, ya saben el Taiji estilo Chen. Yo digo que no. Cuando aprenden las dos formas, recién va a empezar a practicar Taiji estilo Chen.

     Las formas son sólo una secuencia y combinación de movimientos y posiciones, pero ¿estamos entrenando realmente sabiendo lo que nos brinda cada movimiento? ¿Somos capaces de darnos cuenta las exigencias de cada técnica? o ¿simplemente hacemos la forma del primer hasta el último movimiento siguiendo lo que nos enseñaron? En este caso, no estamos practicando el Wushu Taiji, sino que estamos haciendo el ejercicio Taiji, obviamente esto está muy bien, para quienes quieren ser más saludables.

Entrenamiento Propio

     Entrenamiento propio es la parte más importante de un practicante del Wushu. Basta de perseguir Maestros, estilos, diplomas, secretos, etc.

     Escuchamos frecuentemente las siguientes expresiones (lo dicen orgullosamente):
«Mi Maestro es Fulano». ¿Y…? Al ser tu Maestro el artista marcial del siglo, ¿eso ya te hace bueno?
«Yo practico Taiji, el tradicional, no el modificado». ¿Y…Con saber ese estilo ¿ya eres campeón?
«Yo tengo la diploma original, firmado por Mengano». ¿Y…? Te vienen a asaltar, le vas a mostrar la diploma y ¿los vas a matar del susto?
«Tu forma está incompleta, tiene sólo 107 movimientos, la mía es la completa de 108 movimientos». ¿Y…? Cuando te buscan problemas en la calle, le muestras la forma (sin olvidar ningún movimiento) ¿los vas a desmayar de asombro?

     Tenemos invertidos los valores. El Maestro NO me hace bueno, el estilo o la forma NO me hace bueno, el diploma o el cinturón NO me hace bueno. Cuando practico bien y duro, me hago bueno, y ahí honro a mi Maestro porque soy bueno, hago famoso al estilo o la forma porque soy bueno y hago valer el diploma o el cinturón porque soy bueno.

     Me parece muy bien que estemos orgullosos de nuestro Maestro, nuestro cinturón y nuestro diploma. Pero no me parece correcto creer que con eso nos hace buenos.

     El Wushu es algo muy personal, todo practicante tiene que exigirse a sí mismo, utilizar las enseñanzas del Maestro, los cursos y las formas para nutrirse uno mismo. No existe otro camino de llegar, sólo practicar, reflexionar y practicar…

     Obviamente, tener un buen Maestro y un buen estilo que sea adecuado al practicante es muy bueno, pero es más importante la capacidad de auto exigirse. Veamos la siguiente ecuación:
(Puntaje del Maestro + puntaje del estilo + otros factores) x entrenamiento propio = puntaje personal

Si me consigo un buen Maestro (10 puntos) para practicar un estilo acorde a mi persona (10 puntos) y también cuento con lugares y condiciones apropiado para practicar (10 puntos) pero no practico (0 puntos) entonces voy a tener (10+10+10)x0 = 0.

     Si te consigues un Maestro bueno pero no enseña bien (3 puntos), un estilo que te gusta pero no es apropiado (5 puntos) y malas condiciones de práctica (2 puntos), pero practicas mucho (6 puntos) entonces tienes (3+5+2)*6 = 60

     Cualquier número multiplicado por cero da cero. Por mejor condición que uno tiene, si no entrena es en vano.

     Para practicar bien el Wushu hay que buscar internamente como practicar, reflexionar, corregir, etc. y no estar detrás de las cosas externas como diplomas, un famoso estilo, un famoso Maestro, etc.

     Es entendible, a veces, que uno esté detrás de un Maestro o de un estilo. También es entendible que estemos orgullosos de nuestro diploma o cinturón. Lo más absurdo que he visto y me dejó boquiabierto es que hay muchísimas personas que creen que les hace buenos el traje, como por ejemplo, el traje de monje para los practicantes de Shaolin.

     No podía creer cuando las vi por primera vez (lamentablemente las tuve que ver muchas veces), personas disfrazadas de monjes creyendo que ello les hacían buenas o quizás para que otras personas creyeran que son buenas.

     Es muy fácil diferenciar un verdadero monje de un pelado vestido de monje (por más que te muestre certificado de Shaolin que es monje): un monje budista tiene que tener quemaduras en la cabeza (entre tres a nueve) que representan las inhibiciones que siguen. Un monje budista no puede lucrar, si cobra por enseñar o hacer exhibiciones, entonces es falso.

     En realidad hay un método más fácil de identificar. Primero, vemos primero qué es un monje: un monje es una persona devota que entrega su vida a su dios y a su religión. Antes los monjes practicaban Wushu para poder defender su templo, pero ahora ya no es necesario eso. Si lo primordial de un monje es la religión, ¿cómo pueden andar enseñando o exhibiendo Wushu? Lo peor de todo es que muchas personas lo creen. Después de todo, un buen Maestro del estilo de Shaolin no necesita disfrazarse para que le crean.

     Esto es sólo un ejemplo, así como pueden disfrazarse de budistas, también pueden disfrazarse de taoístas y otras cosas raras.

     Hagamos una suposición, usemos nuestra imaginación para ver lo siguiente: El Vaticano entrena sacerdotes guerreros. Todo el mundo va al Vaticano en busca de técnicas marciales (que sirven para matar).

     Cuando llegamos, nos sacamos una foto con el Papa y nos asignará un obispo como nuestro maestro (otra foto), después de una ceremonia (más fotos) y unos días/meses de práctica (obviamente fotos), nos dará un certificado de que somos sacerdotes guerreros del Vaticano y podemos transmitir técnicas marciales vaticanas (con certificado firmado por el Vaticano y fotos que lo comprueban).

     Además, los mismos sacerdotes salen a hacer exhibiciones (con diseño coreográfico y de escenario) de sus artes y viajan por todo el mundo para enseñar (en vez de predicar). Absurdo, ¿no? Entonces ¿por qué hacer eso en un templo budista o en un templo taoísta es aceptable?

Otros mitos que generó el cine

     No existen los pequeños artistas marciales. Si un niño te viene a pelear con sus técnicas, lo único que tienes que hacer es mostrarle una patada, que aprendiste jugando al fútbol con el vecino, y lo mandas lo más lejos posible.

     No existen las artistas marciales radiantes y hermosas (en la antigüedad, donde se necesita Wushu para defenderse la vida). Qué tan hermosa podía llegar a ser una mujer con las manos y pies llenos de callos por las prácticas, la piel áspera por el sol y las fricciones del entrenamiento, el cuerpo fortalecido para aguantar golpes, una o dos cicatrices de corte de arma, moretones que no desaparecen por recibir algún puño o patada, quizás con algún hueso, tendón o músculos lastimados irrecuperables, etc. Saludables o llenas de energía sí, pero ¿hermosas como una modelo?

     No existen los Maestros viejos que te tocan y sales volando. El Wushu es un ejercicio físico, y como tal, necesita de fuerza y resistencia. Un Maestro con edad avanzada puede contar con excelente técnica y muchísima experiencia, pero físicamente ya está decaído. Aquí te indico un camino para llegar a la fama rápido: ve y desafía en combate a un Maestro famoso viejo, lo que tienes que hacer es usar la técnica del desgaste físico, no te acerques mucho, sólo cánsalo de lejos para luego darle el golpe final. Eso sí, elige uno de setenta años para arriba.

     No existen los mendigos o enfermos súper poderosos. El Wushu es de alta exigencia física, un mendigo apenas consigue para comer (encima sobras que tiene poco valor nutritivo), ¿de dónde va a sacar energía y fuerza para practicar Wushu? Ni hablar de un enfermo…

     No existen los artistas marciales invencibles. Nadie sale ileso de los combates. Maradona es un excelente futbolista, pero ¿eso significa que nunca lo tropiezan o nunca le sacan la pelota? Por muy buen artista marcial que seas, también vas a recibir golpes.

     Nadie puede contra una multitud. Es imposible pelear con 30 personas y salir sin siquiera arrugar la camisa. Hay un dicho en chino: «Dos puños no puede ganar cuatro manos». Hasta dos o tres personas uno es capaz de enfrentarlas, por encima de eso ya tiene que salir corriendo o tratar de utilizar obstáculos para dispersar a los enemigos. Si ponemos a Maradona solo contra cinco, veamos si tiene alguna oportunidad de ganar el partido.

Conclusión

     Espero que todo esto no te haya frustrado, el Wushu sigue siendo el mejor ejercicio físico habido y por haber, sigue siendo maravilloso al pasar de ser una técnica de matar a ser una técnica de mejorar la salud.

     En Wushu no debe haber fantasías, no existe un camino corto para llegar sino a través de la práctica diaria. No persigamos algo inalcanzable y sepamos diferenciar las cosas que son verdaderas y buenas de las cosas que nos pueden hacer tropezar.

     ¡Ánimo! Después de todo, ya no necesitamos matar o correr el riesgo de ser matado para aprenderlo.


Rev.2 2007-10-04 JC
Rev.1 2006-07-21 JC

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